Público: de espectador a financiador. Creación de públicos. Asegurar el enriquecimiento personal en la visita. El caso de los Museos

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Los museos han alcanzado una importancia y relevancia social únicas[1]. Al mismo tiempo, han buscado eliminar convenciones pasadas[2] con la creencia que favorecería la atracción del público. Sin embargo, quizás ello no haya redundado en un auténtico enriquecimiento personal en la visita[3].

Un ejemplo de esta relajación lo constituye el uso indiscriminado e irrespetuoso de las fotos, en especial las “selfies”, a las que no pudo resistirse ni una ministra, saltándose la prohibición del museo, http://www.abc.es/cultura/arte/20150319/abci-museo-orsay-fotos-201503191319.html, http://m.leplus.nouvelobs.com/contribution/1341896-instagram-de-fleur-pellerin-au-musee-d-orsay-sans-interet-et-dangereux-pour-les-toiles.html#http://tempsreel.nouvelobs.com/culture/,

En este contexto, resulta muy interesante la opinión de Francisco Calvo Serraller, http://smoda.elpais.com/articulos/selfies-en-los-museos-si-o-no/5522, anterior al debate sobre los “palos” para selfies, cuya entrada en los museos nunca debió consentirse, como no están autorizados los paraguas y objetos semejantes.

 

Los museos exhiben creativas formas de atraer al público, en especial al joven, haciéndole vivir experiencias originales y enriquecedoras,  http://www.nytimes.com/2015/03/19/arts/artsspecial/museums-seek-to-lure-then-lock-in-teenage-connoisseurs.html

Y se plantean cómo deben enfocar su futuro: Wallace Collection, A future for the past? Museums in the 21st Century, 9 de marzo de 2015,http://www.theguardian.com/culture-professionals-network/2015/mar/16/museums-in-2020-industry-experts-views, http://www.spearswms.com/blog/wallace-collections-future-of-museums-debate-fails-to-look-to-the-long-term#.VQ2FUo6G_Lk

 

La necesidad de captar la atención enriquecedora del público surge en múltiples ámbitos. La exigencia de “lentitud” es puesta especialmente de relieve http://www.nytimes.com/2014/10/12/travel/the-art-of-slowing-down-in-a-museum.html y ha Cristalizado, desde 2008, en el “Slow Art Day”, que muestra los beneficios de una observación atenta y autónoma de las obras de arte, en línea con otras experiencia “slow”, como en la comida o en las propias ciudades, www.slowartday.com. Iniciado en Estados Unidos se ha globalizado. Uno de los museos que lo ha introducido en Europa es el siempre interesante[4] Palazzo Strozzi de Florencia http://www.palazzostrozzi.org/education/international-slow-art-day/

Este mismo sentimiento de observación atenta se halla en la base del programa del artista norteamericano Doug Fishbone en la Dulwich Picture Gallery de Londres, que ha incluído una obra falsa, copia realizada en China, entre los Rembrandt, Rubens  y Gainsborough de  sus salas, animando al público a descubrirla.

http://www.dulwichpicturegallery.org.uk/

http://www.dougfishbone.com/en/home#!102

http://www.china.org.cn/arts/2015-01/27/content_34662533.htm

Ello ha propiciado interesantes debates sobre la autenticidad y el valor de las obras, la copia de obras de grandes maestros por otros artistas, y la posibilidad por parte del público de aprender a dibujar y pintar, http://www.dulwichpicturegallery.org.uk/whats-on/practical-art-adults/2015/feb/made-in-china-creative-copies/

 

El Museo del Louvre acaba de poner en marcha los proyectos “Pyramide” y “Richelieu”, dotados con 53,5 millones de euros, para mejorar el aprovechamiento de la visita por el público/ciudadanos, mediante la generalización de la educación artística, así como las  condiciones de trabajo del personal,  http://cultura.elpais.com/cultura/2014/12/26/actualidad/1419608628_102927.html. Y el Victoria & Albert Museum busca reencontrar sus origenes cívicos con un nueva campaña, “Todo esto te pertenece”, http://www.nytimes.com/2015/04/02/arts/international/va-museum-returns-to-its-civic-minded-roots.html?ref=international



[1] Este tema se trata también en el apartado de Turismo.

 

[2] El museo, Umberto Eco, Isabella Pezzini, Casimiro libros, Madrid, 2014

[3] Curiosamente, muchas de las exigencias eliminadas en los museos, como estrictas normas de comportamiento e indumentaria, cierto nivel de conocimientos previo, espacios sólo para adultos (“childrenfree”), dedicación y esfuerzo, son básicas en un entorno que goza del mayor éxito social, los gimnasios, con los que el público contrae un compromiso de permanencia y pago, aunque con frecuencia no asista. Un tema digno de reflexión. Quizás la clave se halle en que los gimnasios prometen el logro de un objetivo socialmente apreciado: el embellecimiento y salud del cuerpo. Probablemente no exista igual consenso respecto al nivel cultural, ni los progresos en éste puedan ser objeto de medición objetiva.

 

[4] Bradburne, James M. ,  L’ABC DI PALAZZO STROZZI, Imparare ascoltando 2006-2013, Florencia, 2013.